En el horizonte las estrellas brillan, burlonas. Me desafían a perseguir mis sueños. Yo lo intento, pero otra fuerza ilógica no me lo permite. Lucho incansablemente contra ella. ¿Por qué no me deja perseguir los sueños? ¿Por qué me quedo quieta, sin hacer nada? Me doy por vencida antes de empezar. Y mientras tanto me digo a mi misma que soy cobarde por no perseguir lo que más deseo.
¿Lo soy realmente? Nunca me lo había planteado, hasta hoy. Quizá sea la razón por la que me echo atrás con facilidad. Siempre tengo miedo a todo lo que me rodea. Si algo escapa a mi perfecto autocontrol, se desmoraliza. Cobarde. La palabra resuena en mis oídos. Cobarde. Suena cada vez más fuerte. Cobarde. Otra vez, una y otra vez. No paran. Duele, pero no hago nada por cambiarlo, al fin y al cabo... Soy una cobarde.
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martes, 19 de marzo de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
Dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte. En mi caso simplemente me hace agonizar.
He llegado a ese punto en el que todo es más fuerte que yo. Tocando a veces un límite que nunca pensé que podría llegar. Donde muchos PUEDO se convierten en NO PUEDO. Donde muchas veces mi confianza con el mundo es inexistente porque las barreras que estoy creando cada vez son más poderosas, más gruesas. Infranqueables. Me siento cada vez más alejada de todos, a mil millones de kilómetros y todo recto hasta el final.
Dicen que cada error te hace más fuerte, que aprendes a sobrellevarlos mejor. Yo, sin embargo, me debilito con el tiempo. No aprendo; mejor dicho, no quiero aprender. Me quedo paralizada en el momento en el cual ocurre todo, me sumerjo millones de veces en él. Da igual si es doloroso e insportable, yo lo hago. ¿Por qué? No lo sé, no con seguiridad. Supongo que soy masoca o simplemente me gusta regodearme en mi dolor.
No me gustar estar así. No tengo muchas metas en la vida. Me limito a intentar llegar al día siguiente. Dejo correr el tiempo lo máximo posible, las agujas van marcando lentamente el tiempo que queda para que se acabe el día. Cada "tic" o cada "tac" es un segundo superado. Pero quizá llegue el momento en el que esos segundos sean más agónicos de lo normal. No sé qué pasa entonces. No sé si en el fondo lo sé o no, no quiero saberlo.
Dicen que cada error te hace más fuerte, que aprendes a sobrellevarlos mejor. Yo, sin embargo, me debilito con el tiempo. No aprendo; mejor dicho, no quiero aprender. Me quedo paralizada en el momento en el cual ocurre todo, me sumerjo millones de veces en él. Da igual si es doloroso e insportable, yo lo hago. ¿Por qué? No lo sé, no con seguiridad. Supongo que soy masoca o simplemente me gusta regodearme en mi dolor.
No me gustar estar así. No tengo muchas metas en la vida. Me limito a intentar llegar al día siguiente. Dejo correr el tiempo lo máximo posible, las agujas van marcando lentamente el tiempo que queda para que se acabe el día. Cada "tic" o cada "tac" es un segundo superado. Pero quizá llegue el momento en el que esos segundos sean más agónicos de lo normal. No sé qué pasa entonces. No sé si en el fondo lo sé o no, no quiero saberlo.
Tengo muchas preguntas pero no tengo ni tiempo ni ganas para responderlas.
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Amargo.,
Indiferencia.,
La vida no tiene sentido si no estás tú.,
Oscuridad.,
Pensamientos a las tres de la mañana.,
Tan fácil como respirar.
viernes, 4 de enero de 2013
He aprendido muchas cosas. A no confiar, a sufrir, a llorar...
He aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa y terminar en una noche. Que grandes amigos pueden convertirse en grandes desconocidos, y que por el contrario un desconocido, puede volverse alguien inseparable.
Que el "nunca más", nunca se cumple y que el "para siempre", siempre termina. Que el que quiere, lo puede, lo sigue, lo logra y lo consigue. Que el que arriesga, no pierde nada. Y el que no arriesga, no gana.
Que si quieres a una persona, búscala, mañana será tarde. Que el sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional.
Y sobre todo, he aprendido que no sirve de nada negar lo evidente.
martes, 6 de noviembre de 2012
No llega, desaparece sin más.
Querida vida:
¿Por qué eres tan injusta? ¿A caso hice algo malo? Si es que sí, entonces lo entenderé y afrontaré lo mejor que pueda, pero si es no... explícame por qué hago todo mal. Por qué todo en lo que creía fue destruido como un castillo de naipes. Corro intentando solucionar las cosas, pero en cuanto más empeño pongo, peor me salen las cosas. No tiene sentido. No. Escribo para desahogarme, pero incluso eso ha perdido ya su atractivo. No dejo de repetirme que todo cambiará el día menos pensado, pero estoy tan agotada que ni me lo creo ya. Es complicado, demasiado. Sigo sin encontrar la solución a esta complicadísima ecuación en la que se ha convertido mi vida diaria. Quizá es que simplemente, no la tenga, que la solución sea negativa, como todo. ¿Destino? Puede ser. Me da igual, porque la tenga o no, yo no voy a ser capaz de resolverla.
Y no tener respuestas para todo lo que pienso es frustrante, más para mí que estoy acostumbrada a cuestionarme hasta el simple hecho de respirar. Y no, no lo soporto. No me acostumbro. Es tan difícil... Desaparece, sí. La mejor solución es esa: DESAPARECER. Dejarse caer hacia el oscuro pozo sin fondo en el cual casi no hay oxígeno y poco a poco la humedad te llena los pulmones hasta caer en la inconsciencia. Sí, justo eso. Eso es justo lo que quiero.
¿Por qué eres tan injusta? ¿A caso hice algo malo? Si es que sí, entonces lo entenderé y afrontaré lo mejor que pueda, pero si es no... explícame por qué hago todo mal. Por qué todo en lo que creía fue destruido como un castillo de naipes. Corro intentando solucionar las cosas, pero en cuanto más empeño pongo, peor me salen las cosas. No tiene sentido. No. Escribo para desahogarme, pero incluso eso ha perdido ya su atractivo. No dejo de repetirme que todo cambiará el día menos pensado, pero estoy tan agotada que ni me lo creo ya. Es complicado, demasiado. Sigo sin encontrar la solución a esta complicadísima ecuación en la que se ha convertido mi vida diaria. Quizá es que simplemente, no la tenga, que la solución sea negativa, como todo. ¿Destino? Puede ser. Me da igual, porque la tenga o no, yo no voy a ser capaz de resolverla.Y no tener respuestas para todo lo que pienso es frustrante, más para mí que estoy acostumbrada a cuestionarme hasta el simple hecho de respirar. Y no, no lo soporto. No me acostumbro. Es tan difícil... Desaparece, sí. La mejor solución es esa: DESAPARECER. Dejarse caer hacia el oscuro pozo sin fondo en el cual casi no hay oxígeno y poco a poco la humedad te llena los pulmones hasta caer en la inconsciencia. Sí, justo eso. Eso es justo lo que quiero.
jueves, 25 de octubre de 2012
domingo, 14 de octubre de 2012
Ingravidez.
Los pies en alto. Ese estremecimiénto en el estómago. Parece que vuelas, pero enrealidad estás más atado que nunca en la Tierra. ¿La razón? Esa persona que te hace especial de mil maneras distintas, pero casi sin darte tú cuenta. Flotas y el tiempo ya no es tiempo. Las leyes de la física no se aplican para ti. Simplemente no quieres que no acabe, que no llegue el momento en el que tienes que dejar atrás el cuento y enfrentarte a la realidad. Los minutos entonces no pasan deprisa, pasan lo más lento posible. La respiración se hace pesada y no tienes ganas de nada, solo tienes ganas de él.

Los hay que no creen en el amor, yo era uno de ellos. Pensaba que te volvía estúpido, irracional. Que solo servía para hacerte débil. Que todo era erróneo, porque te hacía verlo todo sin objetividad. Me he dado cuenta de que la verdad es otra. No te hace débil, te hace fuerte. No te hace estúpido, no mucho. Y también te das cuenta de que serías prácticamente de todo por esa persona que también es culpa de alguna de tus lágrimas cuando os enfadáis. Pero no por eso puedes dejar de quererle.
No estaba buscando encontrarte pero me topé contigo, debe de haber sido el destino.

Los hay que no creen en el amor, yo era uno de ellos. Pensaba que te volvía estúpido, irracional. Que solo servía para hacerte débil. Que todo era erróneo, porque te hacía verlo todo sin objetividad. Me he dado cuenta de que la verdad es otra. No te hace débil, te hace fuerte. No te hace estúpido, no mucho. Y también te das cuenta de que serías prácticamente de todo por esa persona que también es culpa de alguna de tus lágrimas cuando os enfadáis. Pero no por eso puedes dejar de quererle.
No estaba buscando encontrarte pero me topé contigo, debe de haber sido el destino.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Las heridas que no se ven son las más profundas.
Un cigarrilo tras otro. Como una locomotora. El humo alivia el dolor. Una calada sigue a otra. Aspira el dulce olor del humo, se lo traga y lo expulsa con la boca formando una 'O' casi perfecta. Es lo único perfecto de la estancia. Pasa la vista cansada por la sala; botellas de vodka, cigarrillos fumados hasta casi gastar el filtro, alguna que otra raya de cocaína esparcida por la mesita de centro del salón. El caos domina la sala. Un caos que ella misma creaba y que creía controlar.
Pero, como todo, al final es el caos el que te controla a ti.
Intentamos controlar nuestra vida sin casi darnos cuentas de que siempre suele ser al revés, ella todavía no lo sabe, se niega a aceptar que ha perdido el control. De nada le sirven las resacas después de las juergas. Ni los vómitos de tanto alcohol como bebe. El ardor en la garganta, producto de todo el alcohol expulsado no la ayuda a recapacitar sobre su vida. Al fin y al cabo ¿de qué sirve? La vida... La pintan tan bonita a veces... ¿Ahora es el momento de decir que pase lo que pase, sigue viviendo? Pues no, hoy no está para pensar en lo bonito de la vida. Justamente por eso se corre esas juergas. Ella no quiere vivir, solo perder el tiempo, hasta que llegue un día en el que todo acabe.
Mientras tanto seguirá ahí, bebiendo, fumando y esnifando cocaína. Las únicas cosas que la hacen olvidar, verdaderamente, todo el dolor que siente.
Pero, como todo, al final es el caos el que te controla a ti.
Intentamos controlar nuestra vida sin casi darnos cuentas de que siempre suele ser al revés, ella todavía no lo sabe, se niega a aceptar que ha perdido el control. De nada le sirven las resacas después de las juergas. Ni los vómitos de tanto alcohol como bebe. El ardor en la garganta, producto de todo el alcohol expulsado no la ayuda a recapacitar sobre su vida. Al fin y al cabo ¿de qué sirve? La vida... La pintan tan bonita a veces... ¿Ahora es el momento de decir que pase lo que pase, sigue viviendo? Pues no, hoy no está para pensar en lo bonito de la vida. Justamente por eso se corre esas juergas. Ella no quiere vivir, solo perder el tiempo, hasta que llegue un día en el que todo acabe.
Mientras tanto seguirá ahí, bebiendo, fumando y esnifando cocaína. Las únicas cosas que la hacen olvidar, verdaderamente, todo el dolor que siente.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Espero que seas fuerte para soportar todas las pruebas de esta vida, quiero que sepas que las heridas sanan y te hacen fuerte.
Cada vez que te equivoques sé consciente de tus actos.
Espero que seas de esas
personas.
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Cuando gritar no sirve de mucho.,
Pensamientos a las tres de la mañana.,
Tan fácil como respirar.,
Tropezando con la misma piedra.
martes, 21 de agosto de 2012
Bailemos.
En el jardín, como cualquier otro día.
Salvo que este era diferente, como solo ellos dos sabían.
Diferente en no pocas cosas, pero eran tan sútiles e inadvertidas que la gente que caminaba por la calle a esa hora de la tarde no se podría dar cuenta.
Él se acerca a ella, la coge de la cintura y empiezan a bailar. Movimientos torpes, inexpertos. Con muecas de dolor cuando un pie aplastaba al otro. Sonrisas para excusar la torpeza. ¿Un amor de verano? El calor abrasador, el sol, incluso la gente que pasea con su ropa de playa no hace más que afirmarlo; pero para ellos es más. Mucho más que un simple amor de verano, donde te dejas llevar por los sentimientos y que cuando quieras despertar de esa febril sensación que tiene estar enamorado sea otoño de nuevo. Que el frío sustituya las tardes calurosas y divertidas. La reclusión que trae consigo un día de lluvia.
Y siguen bailando, sin pararse a pensar. Sin importarles nada. Bailan y bailan. Giran. Pisan. Sonríen. Timidez entre los dos que se va evaporando como el agua después de mucho tiempo expuesta al sol. Y vuelven a girar. Y se chocan entre ellos. Él la sujeta para que no se tropiece y en ese torpe abrazo se besan. Dulce. Suave. Nuevo. Y se separan. Él la abraza, ella le corresponde. No vuelven a bailar. ¿Para qué? Hoy todo estaba dicho ya. Lo que ellos no creían es que fuera así. Era algo nuevo, y nada desagradable.
Qué pena que cuando esto se acabe, sea invierno de nuevo.
sábado, 18 de agosto de 2012
París.
Lunes. Lunes frío. Lunes de amores perdidos. Lunes de resaca. Gente paseando por la fría calle del centro de París. Hay alguien que destaca sobre ellos. Ella intenta pasar desapercivida, pero no es posible. Su cara, refleja cansancio y tristeza. Algo increíble para alguien tan joven. La gente que la ve caminando se la queda mirando, extrañada. No es muy normal mostrar semejante expresión de desolación. ¿Qué sabrán ellos? ¿Cómo va a poder fingir normalidad, si no sabe controlar su vida? Ojalá, piensa ella con tristeza, pudiera darle la vuelta a todo. Dejarlo pasar, no darle importancia. Pero sabe mejor que toda esa gente que la mira caminar sola, que es imposible para ella. Cuando toma una decisión, por dura que sea, no hay nada que la haga cambiar de parecer.
No, no era cobardía por lo desconocido. Por nuevas formas de vida. Por puntos de vista diferentes. Tampoco era inseguridad.
Era desconfianza.
No confía en nadie. Cree siempre en lo peor de las personas. Ojalá pudiera encontrar a alguien que merezca la pena y que le enseñe lo bonito de la amistad. Pero mientras tanto, caminará sola por esa calle de París. Como un Lunes cualquiera.
jueves, 16 de agosto de 2012
Volver a creer en tonterías.
Hoy es mi día, definitivamente. Volví a creer esas palabras vacías de sentimiento, esas sonrisas y esos besos. No puedo ser más estúpida. Mi meta en la vida no está completa. No sé que le falta.
Busco. Busco. Vuelvo a buscar. Nada, no hay nada que me de una idea clara de qué es lo que necesito para estar feliz. Vale, está bien, lo tengo claro.
Voy a dejarme llevar. Voy a creer en esas palabras que duelen. Voy a vivir todo intensamente, como si no lo hubiera vivido ya.
Y cuando despierte, tendré la agradable sensación de que solo ha sido un sueño. Un amor de verano. Nada importante, o eso querer creer. Pero cuando pasen los años y mire la vista atrás, me dé cuenta de que sí fue importante.
Busco. Busco. Vuelvo a buscar. Nada, no hay nada que me de una idea clara de qué es lo que necesito para estar feliz. Vale, está bien, lo tengo claro.
Voy a dejarme llevar. Voy a creer en esas palabras que duelen. Voy a vivir todo intensamente, como si no lo hubiera vivido ya.
Y cuando despierte, tendré la agradable sensación de que solo ha sido un sueño. Un amor de verano. Nada importante, o eso querer creer. Pero cuando pasen los años y mire la vista atrás, me dé cuenta de que sí fue importante.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Camino frágil.
Caminaba insegura por las calles que nunca pensó pisar. Sus pies solo deseaban echar a correr y salir de allí, lejos del miedo.
Tropezaba, se caía y volvía a levantarse. Esa era su nueva filosofía.Ya no es, ni será la chica asustada de siempre, la que tenía miedo de los monstruos de debajo de la cama. Hoy por fin puede presumir de tener el control de su vida.
Tropezaba, se caía y volvía a levantarse. Esa era su nueva filosofía.Ya no es, ni será la chica asustada de siempre, la que tenía miedo de los monstruos de debajo de la cama. Hoy por fin puede presumir de tener el control de su vida.
lunes, 6 de agosto de 2012
Las cosas siempre pueden cambiar.
Incluso en las vidas más oscuras, siempre hay un arcoiris.
Él estaba solo, tumbado en la cama de su oscuro cuarto. Aunque no lo quiera reconocer, había estado llorando. Todo le sale mal, todo. Se esfuerza en ser el mejor y por una broma cruel del Destino, siempre pasa algo que lo tuerce de la forma más horripilante que pueda imaginar. No se explica qué ha podido hacer él para sufrir así. Simplemente tiene 15 años recién cumplidos, no ha vivido nada, ni un tercio de la vida que le queda y ya está sufriendo. Se pasea por la habitación, pegando golpes a la pared. Mira sus manos ensangrentadas, pestañea entre un mar de lágrimas y sudor. Maldice por lo bajo. Está más que harto de todo. Va al baño y empieza a buscar con demasiada insistencia. Finalmente encuentra lo que ha estado buscando todo ese rato; una cuchilla. Vuelve sobre sus pasos a su habitación. Piensa que sabe lo que hace. En realidad es todo lo contrario. Fugazmente mira por la ventana. Parece hecho justo para él, quizá sea así. ¿Quién sabe? Y tira la cuchilla a un lado, sale a la calle, bajo la lluvia. Se empapa enseguida, pero le da igual. No puede dejar de mirar hacia arriba, y sonríe como no ha sonreído en siglos. O eso le parece. La lluvia se lleva el restro de las lágrimas y el sudor al alzar el rostro hacia el cielo, donde se encuentra un arcoiris, iluminando el mal día que hacia hace unos segundos.
Es increíble lo rápido que cambian las cosas en pocos segundos. Hace un minutos exacto estabas planeando tu propia muerte y ahora... Ahora sabes que por muy putas que las puedas pasar, en fondo del túnel siempre habrá algo de luz que alivie el dolor de tus heridas.
Él estaba solo, tumbado en la cama de su oscuro cuarto. Aunque no lo quiera reconocer, había estado llorando. Todo le sale mal, todo. Se esfuerza en ser el mejor y por una broma cruel del Destino, siempre pasa algo que lo tuerce de la forma más horripilante que pueda imaginar. No se explica qué ha podido hacer él para sufrir así. Simplemente tiene 15 años recién cumplidos, no ha vivido nada, ni un tercio de la vida que le queda y ya está sufriendo. Se pasea por la habitación, pegando golpes a la pared. Mira sus manos ensangrentadas, pestañea entre un mar de lágrimas y sudor. Maldice por lo bajo. Está más que harto de todo. Va al baño y empieza a buscar con demasiada insistencia. Finalmente encuentra lo que ha estado buscando todo ese rato; una cuchilla. Vuelve sobre sus pasos a su habitación. Piensa que sabe lo que hace. En realidad es todo lo contrario. Fugazmente mira por la ventana. Parece hecho justo para él, quizá sea así. ¿Quién sabe? Y tira la cuchilla a un lado, sale a la calle, bajo la lluvia. Se empapa enseguida, pero le da igual. No puede dejar de mirar hacia arriba, y sonríe como no ha sonreído en siglos. O eso le parece. La lluvia se lleva el restro de las lágrimas y el sudor al alzar el rostro hacia el cielo, donde se encuentra un arcoiris, iluminando el mal día que hacia hace unos segundos.
Es increíble lo rápido que cambian las cosas en pocos segundos. Hace un minutos exacto estabas planeando tu propia muerte y ahora... Ahora sabes que por muy putas que las puedas pasar, en fondo del túnel siempre habrá algo de luz que alivie el dolor de tus heridas.
sábado, 4 de agosto de 2012
Esta noches sonríes, por ti, por él, por todos.
Ven, dile a todos que vas a caminar a la par que ellos. Que pocas cosas te pueden dejar atrás. Sonríe. Sonríe. Y luego llora. Las lágrimas pueden esperar, hoy simplemente... Sé feliz.
Demuestra lo poco que te importa lo que digan. El qué dirán todo el rato. No, eso no importa hoy. Tienes que ser tú misma, ir a tu bola y reír porque te dé la gana, no porque te lo digan. Venga, hazlo, no es difícil. Y si lo es... Aprende a que no lo sea.
Esta noche no abrá monstrous esperando bajo la cama. Esta noche tú serás las que los asuste a todos, porque se darán cuenta de que ya no les tienes miedo. Verás como dejarán de perseguirte en tus sueños. Todas las noches apartir de hoy tendrás que disfrutar como nunca lo has podido hacer. Di la verdad, te está gustando enfrentarte a tus miedos. Se puede ver a mil metros de distancia, esa sonrisa que escondías antes bajo las sábanas o que se ahogaban por las lágrimas ya no están y es lo que te hace especial, aunque no lo sepas.
~Hoy toca enfrentarse a tus miedos.
viernes, 3 de agosto de 2012
Armamento especial para enamorados.
Desde luego que no confiaba en nadie después de todo.
Claro que tiene miedo a enamorarse después de todas las promesas rotas.
Normal que no quiera expresar sus sentimientos.
Lógico que haya creado un puente insalvable. Capas y capas que la ayudan a portegerse de las mariposas que siempre aparecen cuando él traspasa la puerta con su aspecto de chico malo y su sonrisa ladeada.
Aunque
no lo pueda negar, lo intenta. No le gustó la experiencia de ver su corazón partido en trocitos de cristal, como si fuera un simple jueguete. Y notar el dolor desgarrador mientras le ve con otras chicas.Como si el amor que decía sentir por ella, ese amor tan profundo. Nunca hubiera existido.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Aunque no estés.
No pensaba escribir esto hasta hace mucho tiempo; nadie espera escribirlo hasta que llega, la verdad.
Quizá lo que no quería creer o pensar es que llegase tan deprisa y en un momento tan inorportuno. Pero no sé si sabrás que hoy hace 8 meses que nos dejaste. Como un enorme cometa que brilla durante millones de noches, con fuerza, imponente y de repente desaparece como si nunca hubiera estado en ese cielo azul. La pérdida no fue inesperada, todos decían que te quedaba poco tiempo, aunque ninguno hacía caso de los médicos. ¿Y si se equivocaban?
Desgraciadamente no lo hicieron y un 1 de Diciembre de 2012 a las 13:54 te fuiste tan de improviso como el cometa. Y pensar que hacía un día exáctamente había intentado convencer a mi madre para ir a verte y que ella no me dejó... Que te fuiste y hacía tres meses que yo no te abrazaba ni te daba un beso. Tres meses que hacía que no me gastabas alguna broma ni te "cagabas en los judíos" cuando te enfadabas.
Ya no estarás ahí para celebrar juntos nuestros compleaños. El año que viene cumpliré 16 y al igual que los 15, te los perderás. Y así muchos más. No has visto tantas cosas que han pasado desde que te fuiste...
Mientras escribo esto miro al cielo, donde creo que estás, sonriéndome y dándome valor para afrontar tantas cosas que han venido y las que están por llegar.
E intentaré ir con una sonrisa a todas mis batallas.
Quizá lo que no quería creer o pensar es que llegase tan deprisa y en un momento tan inorportuno. Pero no sé si sabrás que hoy hace 8 meses que nos dejaste. Como un enorme cometa que brilla durante millones de noches, con fuerza, imponente y de repente desaparece como si nunca hubiera estado en ese cielo azul. La pérdida no fue inesperada, todos decían que te quedaba poco tiempo, aunque ninguno hacía caso de los médicos. ¿Y si se equivocaban?
Desgraciadamente no lo hicieron y un 1 de Diciembre de 2012 a las 13:54 te fuiste tan de improviso como el cometa. Y pensar que hacía un día exáctamente había intentado convencer a mi madre para ir a verte y que ella no me dejó... Que te fuiste y hacía tres meses que yo no te abrazaba ni te daba un beso. Tres meses que hacía que no me gastabas alguna broma ni te "cagabas en los judíos" cuando te enfadabas.
Ya no estarás ahí para celebrar juntos nuestros compleaños. El año que viene cumpliré 16 y al igual que los 15, te los perderás. Y así muchos más. No has visto tantas cosas que han pasado desde que te fuiste...
Mientras escribo esto miro al cielo, donde creo que estás, sonriéndome y dándome valor para afrontar tantas cosas que han venido y las que están por llegar.
E intentaré ir con una sonrisa a todas mis batallas.
Por ti.
martes, 31 de julio de 2012
Dices, dicen, comentan... ¿Cual es la verdad?
Dices que amas la lluvia.
Sin embargo usas un paraguas cada vez que se pone a llover.
Dices que amas el sol,
pero siempre buscas una sombra cuando brilla.
Que también amas el viento,
pero cierras las ventanas cuando éste sopla.
Por eso siento miedo cada vez que dices
que me amas.
Siempre
hay un momento en que el camino se bifurca, cada uno toma una dirección
pensando que al final los caminos se volverán a unir. Desde tu camino
ves a la otra persona cada vez más pequeña. No pasa nada, estamos hechos
el uno para el otro, al final estará ella, pero al final solo ocurre
una cosa, llega el puto invierno.
Y
de repente te das cuenta que todo ha terminado. Ya no hay vuelta atrás,
lo sientes, y justo entonces intentas recordar en qué momento comenzó
todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas... Mucho
antes... y es ahí justo en ese momento cuando te das cuenta de que las
cosas solo ocurren una vez, y por mucho que te esfuerces, ya nunca
volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a
tres metros sobre el cielo.
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