En el horizonte las estrellas brillan, burlonas. Me desafían a perseguir mis sueños. Yo lo intento, pero otra fuerza ilógica no me lo permite. Lucho incansablemente contra ella. ¿Por qué no me deja perseguir los sueños? ¿Por qué me quedo quieta, sin hacer nada? Me doy por vencida antes de empezar. Y mientras tanto me digo a mi misma que soy cobarde por no perseguir lo que más deseo.
¿Lo soy realmente? Nunca me lo había planteado, hasta hoy. Quizá sea la razón por la que me echo atrás con facilidad. Siempre tengo miedo a todo lo que me rodea. Si algo escapa a mi perfecto autocontrol, se desmoraliza. Cobarde. La palabra resuena en mis oídos. Cobarde. Suena cada vez más fuerte. Cobarde. Otra vez, una y otra vez. No paran. Duele, pero no hago nada por cambiarlo, al fin y al cabo... Soy una cobarde.
Mostrando entradas con la etiqueta Tropezando con la misma piedra.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tropezando con la misma piedra.. Mostrar todas las entradas
martes, 19 de marzo de 2013
martes, 20 de noviembre de 2012
Y ahora es cuando yo me pregunto si mereció la pena.
Me paso noches enteras sin dormir, soportando como puedo las pesadillas que me acosan días tras día. Después de una noche en vela, me toca ir al instituto como si tal cosa y atender a las lecciones mientras lo que más quiero es dormir. Cuando llego a casa estoy tan derrotada que casi no me concentro para estudiar, pero aún así estudio, porque sé que es eso lo correcto. Ahora bien. ¿De verdad merece la pena? ¿De verdad merezco yo la pena?
Sí, se podría decir que esto es una media reflexión sobre mí misma, aunque no lo he pretendido, por lo menos no al principio, surgió mientras escribía. El hecho de mis pesadillas es tan repetitivo que debería de aburrirme, pero no lo hacen. Es ese miedo a que me alejen de mis seres queridos, escasos pero importantes, lo que me tanto me aterra y se reflejan en ellas. Me da igual el cariz que tomen al principio, la conclusión es obvia: si me los quitan yo me quedo sola y perdida, sin saber qué hacer en el mundo. En ese momento justo es cuando me despierto chillando y mi madre viene a decirme que todo está bien, pero no lo está. Nada está bien. Nada.
En fin, seguiré igual después de desahogarme, porque los promeblas siempre vuelven.
Sí, se podría decir que esto es una media reflexión sobre mí misma, aunque no lo he pretendido, por lo menos no al principio, surgió mientras escribía. El hecho de mis pesadillas es tan repetitivo que debería de aburrirme, pero no lo hacen. Es ese miedo a que me alejen de mis seres queridos, escasos pero importantes, lo que me tanto me aterra y se reflejan en ellas. Me da igual el cariz que tomen al principio, la conclusión es obvia: si me los quitan yo me quedo sola y perdida, sin saber qué hacer en el mundo. En ese momento justo es cuando me despierto chillando y mi madre viene a decirme que todo está bien, pero no lo está. Nada está bien. Nada.
En fin, seguiré igual después de desahogarme, porque los promeblas siempre vuelven.
martes, 23 de octubre de 2012
Cada momento de tu vida por mucho que quieras, queda tatuado en tu piel. Al principio el dolor no es dolor, es un simple picor molesto, pero agradable, dulce. Poco a poco empieza a convertirse en algo intenso. A quemar. Y con cada latido duele como un cadernal detrás de una herida.
¿Qué queda sino soportarlo lo mejor posible, entrando en un sopor donde las horas pasan deprisa y no entiendes el verdadero concepto del tiempo?
Pero el tiempo pasar, pasa, quieras o no.
Y cuando pasa, llega el maldito dolor de nuevo, más intenso que antes si es posible. Solo que algo falla, porque no te duele como por aquel entonces, es soportable, en cierta medida, agradable en caso extremo si eres masoquista. Pero ese no es el caso, no estamos aquí para comprobar el grado de dolor que eres capaz de sorportar, lo que quiero decir es, que a pesar de todo lo que has sufrido, de todo lo que has llorado, de las millones de noches en vela que has tenido que soportar después de su marchar... te vuelves fuerte de nuevo.
¿Qué queda sino soportarlo lo mejor posible, entrando en un sopor donde las horas pasan deprisa y no entiendes el verdadero concepto del tiempo?
Pero el tiempo pasar, pasa, quieras o no.
Y cuando pasa, llega el maldito dolor de nuevo, más intenso que antes si es posible. Solo que algo falla, porque no te duele como por aquel entonces, es soportable, en cierta medida, agradable en caso extremo si eres masoquista. Pero ese no es el caso, no estamos aquí para comprobar el grado de dolor que eres capaz de sorportar, lo que quiero decir es, que a pesar de todo lo que has sufrido, de todo lo que has llorado, de las millones de noches en vela que has tenido que soportar después de su marchar... te vuelves fuerte de nuevo.
Incluso en los peores momentos, te levantas.
domingo, 16 de septiembre de 2012
-Buenos días, princesa ¿soñaste con lo más bonito del universo?
+Todavía no he tenido ocasión de conocerlo.
-¿No? Pues te diré un secreto, la cosa más bonita del mundo... eres tú.
Etiquetas:
Te quiero,
Tropezando con la misma piedra.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Little promise.
Prométeme que no te vas a ir como un cometa. Que me vas a pintar sonrisas en los peores momentos. Que solo seré yo la dueña de tu corazón. Que todas y cada una de tus sonrisas sean mías. Tus labios... que solo prueben los míos. Que si tienes que ver a alguien al despertar, esa sea yo. Pequeñas promesas que espero que cumplas. Promesas que para mí quizá sean tan importantes como la vida misma. Bésame, sonríeme y no me dejes nunca. Dale la espalda a todo lo que no sea relacionado con nosotros. Olvídate de esas palabras huecas de los demás. Hoy nos toca a nosotros sonreír como nunca. Llorar como nunca. Besar como nunca. Dormir juntos como nunca. Nunca. Palabra que finaliza el "siempre". Pero para nosotros, no hay siempre. Sino un "felices y comieron perdices".
Etiquetas:
Negro,
Te quiero,
Tropezando con la misma piedra.
miércoles, 29 de agosto de 2012
-Hoy quiero tocar el cielo.
+¿Puedo acompañarte?
-Claro, ¿estarías dispuesto?
+Sí, pero... ¿qué tengo que hacer?
-Tendrás que montar en un avión a más de 3000 metros de altura, claro hay que estar tres meses entrenando en unas clases que cuestan 200€ al mes. Luego tendremos que pagarnos el equipamientos y el viaje en el hericóptero, después tendremos que tirarnos y bueno, con el posible riesgo de que pueda salir mal. ¿Estarías dispuesto a hacer eso por mí?
+Sí... estaría dispuesto a eso y más.
-¿Entonces quieres tocar el cielo conmigo?
+Claro ya te he dicho que...
-Pues bésame y ahorrémonos el dinero y el viaje.
+¿Puedo acompañarte?
-Claro, ¿estarías dispuesto?
+Sí, pero... ¿qué tengo que hacer?
-Tendrás que montar en un avión a más de 3000 metros de altura, claro hay que estar tres meses entrenando en unas clases que cuestan 200€ al mes. Luego tendremos que pagarnos el equipamientos y el viaje en el hericóptero, después tendremos que tirarnos y bueno, con el posible riesgo de que pueda salir mal. ¿Estarías dispuesto a hacer eso por mí?
+Sí... estaría dispuesto a eso y más.
-¿Entonces quieres tocar el cielo conmigo?
+Claro ya te he dicho que...
-Pues bésame y ahorrémonos el dinero y el viaje.
lunes, 27 de agosto de 2012
L O V E.
+Eh...
¿Qué miras?
-Me
estaba fijando en tus labios, son preciosos ¿sabes?
+Creo
que serían más bonitos si estuvieran junto a los tuyos.
sábado, 25 de agosto de 2012
Contra las rocas.
Se encontraba en el acantilado. Eran las tres de la tarde. No había mucha gente. Mejor. Así no habría muchos espectadores. No se encuentra muy dispuesta a hacerlo, pero sabe -o eso quiere creer- que no hay otra salida para que todo esté como antes. Está cansada de huir como una cobarde. De llorar por las noches sobre su almohada como una niña pequeña e indefensa. Justamente se trata de eso, no es una niña pequeña que no sepa defenderse. Eso creyó siempre; hasta que llegó él y le demostró lo contrario. Que era fuerte. Que podía llegar a conseguir cualquier cosa. Pero solo era un juego mientras esperaba otras cosas mejores. Ahora ya no estaba, pero ella sí. En el mismo sitio donde se conocieron, hace ya tanto. ¿Tanto? Diría que han sido un par de meses, pero le parecen más. Eso es lo más extraño o bonito -según se mire- del amor. Y es que los momentos parecen eternos, o tras veces se alargan y parecen no acabar.
Un paso hacia delante. Llegando al borde. Fuerza un suspiro. Nunca llegó a pensar en que moriría así, destrozada y humillada. Para una vez que se deja llevar por los sentimientos... La vida parece un gran sarcasmo para ella. Otro paso más. Ahora los dedos de sus pies se agitan a merced del aire, cierra los ojos.
No le ve llegar. Él la sujeta rápidamente, susurrándola al oído lo mucho que la quiere y que no haga esas cosas. Forcejean. Gritan. Se odian. Pero no pueden negar que se querían, así que él hace lo imposible para que no se vaya y le deje solo. Pero es tarde, debió de haberlo pensado antes de que ella le viera con otra chica, abrazados, al igual que ahora. Diferentes personas, un solo amor. Ella salta y le deja, se aleja de sus brazos, de sus te quiero's olvidados. Así es como se olvidó de todo. Y él llora. Se arrepiente. Grita de dolor. Pero sabe que es su culpa. No debería haberlo hecho, piensa. Pero las cosas de las que se arrepiente ya están hechas y pagadas.
Si lo hubiera pensado antes no tendría que ver ahora el cuerpo desmedejado y roto de la mujer a la que amó tragado por el mar.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Espero que seas fuerte para soportar todas las pruebas de esta vida, quiero que sepas que las heridas sanan y te hacen fuerte.
Cada vez que te equivoques sé consciente de tus actos.
Espero que seas de esas
personas.
Etiquetas:
Cuando gritar no sirve de mucho.,
Pensamientos a las tres de la mañana.,
Tan fácil como respirar.,
Tropezando con la misma piedra.
jueves, 16 de agosto de 2012
Volver a creer en tonterías.
Hoy es mi día, definitivamente. Volví a creer esas palabras vacías de sentimiento, esas sonrisas y esos besos. No puedo ser más estúpida. Mi meta en la vida no está completa. No sé que le falta.
Busco. Busco. Vuelvo a buscar. Nada, no hay nada que me de una idea clara de qué es lo que necesito para estar feliz. Vale, está bien, lo tengo claro.
Voy a dejarme llevar. Voy a creer en esas palabras que duelen. Voy a vivir todo intensamente, como si no lo hubiera vivido ya.
Y cuando despierte, tendré la agradable sensación de que solo ha sido un sueño. Un amor de verano. Nada importante, o eso querer creer. Pero cuando pasen los años y mire la vista atrás, me dé cuenta de que sí fue importante.
Busco. Busco. Vuelvo a buscar. Nada, no hay nada que me de una idea clara de qué es lo que necesito para estar feliz. Vale, está bien, lo tengo claro.
Voy a dejarme llevar. Voy a creer en esas palabras que duelen. Voy a vivir todo intensamente, como si no lo hubiera vivido ya.
Y cuando despierte, tendré la agradable sensación de que solo ha sido un sueño. Un amor de verano. Nada importante, o eso querer creer. Pero cuando pasen los años y mire la vista atrás, me dé cuenta de que sí fue importante.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Camino frágil.
Caminaba insegura por las calles que nunca pensó pisar. Sus pies solo deseaban echar a correr y salir de allí, lejos del miedo.
Tropezaba, se caía y volvía a levantarse. Esa era su nueva filosofía.Ya no es, ni será la chica asustada de siempre, la que tenía miedo de los monstruos de debajo de la cama. Hoy por fin puede presumir de tener el control de su vida.
Tropezaba, se caía y volvía a levantarse. Esa era su nueva filosofía.Ya no es, ni será la chica asustada de siempre, la que tenía miedo de los monstruos de debajo de la cama. Hoy por fin puede presumir de tener el control de su vida.
sábado, 30 de junio de 2012
Y si.
Puede que sea verdad, que cada persona tiene su media naranja. Pero y si
la pierdes por cualquier cosa. Y si esa persona se enamora antes de
otra. Y si, y si. Son dos palabras que a la gente le da miedo lo que
pueda venir después pero lo dicen siempre. Dos palabras que después de
ellas no pueden venir nada bueno.
viernes, 29 de junio de 2012
Todos los días de mi vida.
Voy a morderte los labios a cada
milésima de segundo. A clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas.
Te demostraré lo mucho que te quiero y lo que me importas. Mandaré a mis
labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. Para
el reloj. Me importa una mierda la hora que sea. Si es de día o de
noche a nosotros no nos afecta. Lo único que importa somos tú y yo.
Súbete conmigo a esa montaña rusa donde el ritmo marca los latidos de mi
pecho. Donde tú y yo lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar.
Donde voy a quererte hasta la última letra de tu nombre. Porque eso es
que me apetece hacer hoy, y todos los días de mi vida.
Etiquetas:
La vida no tiene sentido si no estás tú.,
Pensamientos a las tres de la mañana.,
Tan fácil como respirar.,
Tropezando con la misma piedra.
lunes, 25 de junio de 2012
Descenso al infierno.
Dicen que caminar sobre cristales es fácil si sabes controlarte. Que puedes controlar muchas cosas solo con el poder de la mente.
Bien, son cosas que dicen. Otra cosa son los hechos.
Pensaba que podía controlar todos y cada uno de mis movimientos cuando él venía a verme. Pensé en múltiples ocasiones que podría controlar mis ganas de besarle, abrazarle. Ganas de todo.
Pero o yo soy muy tonta o el control con él es imposible. Porque cada vez que se acerca a mí sonriendo con esa sonrisa travisa prefiero morir en el infierno, saltarme las normas y vivir en pecado. Solo por él.
Hay otra cosa que dicen sobre el infierno. Y es que el séptimo círculo es frío. Por lo tanto, el infierno está congelado, no envuelto en llamar. Me da igual. Absolutamente igual. Sé que cumpliré mi penitencia al estar terriblemente enamorada de él. Es mi perdión, lo tengo más que asumido. Pero no por eso dejaré de lado mis consecuencias.
Tengo que aprender a vivir con ello.
Descendiste desde el cielo para hacerme entrar hasta lo más hondo del infierno. No lo niego, así es la vida. Cuando menos te lo esperas te encuentras atrapado enfrente de lo que creías que era amor verdadero y que ahora no son más que simples recuerdos. Deberíamos aprender a no confiar plenamente en el amor. Es traicionero, malvado. Pero amor al fin y al cabo. Sin él no podríamos ser como somos. No seríamos nada.
Lo necesitammos aunque no lo parezca.
Y como quiero hacer justicia a esta entrada, debido al título. Diré que para mí el infierno ya está aquí. Solo con no poderverle, mirarle, besarle y demás.
En fin, enamoramientos de adolescentes, supongo. Lo que pasa que en muchos casos esa escusa muy pobre. En algunos casos.
Bien, son cosas que dicen. Otra cosa son los hechos.
Pensaba que podía controlar todos y cada uno de mis movimientos cuando él venía a verme. Pensé en múltiples ocasiones que podría controlar mis ganas de besarle, abrazarle. Ganas de todo.
Pero o yo soy muy tonta o el control con él es imposible. Porque cada vez que se acerca a mí sonriendo con esa sonrisa travisa prefiero morir en el infierno, saltarme las normas y vivir en pecado. Solo por él.
Hay otra cosa que dicen sobre el infierno. Y es que el séptimo círculo es frío. Por lo tanto, el infierno está congelado, no envuelto en llamar. Me da igual. Absolutamente igual. Sé que cumpliré mi penitencia al estar terriblemente enamorada de él. Es mi perdión, lo tengo más que asumido. Pero no por eso dejaré de lado mis consecuencias.
Tengo que aprender a vivir con ello.
Lo necesitammos aunque no lo parezca.
Y como quiero hacer justicia a esta entrada, debido al título. Diré que para mí el infierno ya está aquí. Solo con no poder
En fin, enamoramientos de adolescentes, supongo. Lo que pasa que en muchos casos esa escusa muy pobre. En algunos casos.
jueves, 21 de junio de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
Tengo ganas de ti.
Qué difícil es olvidar las cosas bonitas.
En algunas ocasiones, los demás no existen. Y ésta es una de esas ocasiones.
No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá.
Entre ruinas del pasado y el placer del presente.
Cuando pierdes el tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco lo mismo...
Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras, la belleza de mi amor. Eso es lo que hubiera querido demostrarte.
Solo con el destino de mi pasado.
Y la miro. Pero no la encuentro.
Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: <<¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?>>. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe.
Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.
En algunos casos, es mejor no haber visto nada.
En algunas ocasiones, los demás no existen. Y ésta es una de esas ocasiones.
No hay nunca un porqué para un recuerdo; llega de repente así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuando se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá.
Entre ruinas del pasado y el placer del presente.
Cuando pierdes el tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco lo mismo...
Y en un instante recuerdo todo lo que no he podido decirte, todo lo que hubiera querido que supieras, la belleza de mi amor. Eso es lo que hubiera querido demostrarte.
Solo con el destino de mi pasado.
Y la miro. Pero no la encuentro.
Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: <<¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?>>. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe.
Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.
lunes, 4 de junio de 2012
-¿No estás cansado de luchar?
-Es para demostrarte que todavía tienes que esforzarte más.
+¿Y qué pasará cuando te gane?
-Me tocará esformarme a mí hasta que te gane de nuevo.
+¿Todo los días así?
-De eso va la guerra, y, desgraciadamente, es todos los días, mientras que nosotros podemos parar cuando queramos.
+¿Y ellos no?
-No, porque el hombre es codicioso por naturaleza. Pueden parar, pero no quieren, solo ven el dinero y las mujeres. No importa nada más.
Etiquetas:
Tropezando con la misma piedra.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Giro la cabeza y ahí estás, jodiendome la vida como solo tú sabes.
Que estoy cansada de perseguirte por lugares indebidos, que estoy harta de pasar la noche en vela pensando en lo que podíamos haber tenido si no fuera por mi estupidez y ahora por la tuya, que no quieres saber nada de mí.
¿Sabes qué? Que me da igual si yo te importé alguna vez, me da igual si confiaste en mí hasta sangrar, porque yo también lo hice y me pasó lo mismo, y aquí estoy, joder, no lloro, no suplico no camino como un alma en pena, ya no.
¿Qué estás pasando una mala racha? Me la suda, no me importa si tu vida es una mierda desde que desaparecí, me da igual si suspendes, apruebas o si te marginan. Estoy harta de preocuparme y que me ignores, y eso al fin y al cabo tiene su precio, querido.
Sí, que yo también tengo sentimientos aunque pienses que no, que sí que lloro, me estreso y hasta grito, pero aquí estoy, al pie del cañón. Porque al fin y al cabo... ¡Qué mira que paso de hacerme la filósofa!
No, ahora sí que sí, Raquel cierra página, pasa de todo y ale, que os jodan.
¿Por qué ese cambio? Ya lo he dicho, que una se cansa y cuando una se cansa, necesita paz y quizá tranquilidad para algo de felicidad. Y bueno, claramente parece ser que yo en ese aspecto, el de ser feliz, lo tengo bien jodido, pero no quiero perder la esperanza por un hijo de puta que solo sabe que joder.
A sonreír, que ya toca.
Etiquetas:
Tropezando con la misma piedra.
jueves, 1 de marzo de 2012
Un millón de gracias.
Y esta entrada va para los que no me dejan de insultar y demás cosas que ellos, bueno, vosotros, asquerosos hijos de la gran puta, hacéis y/o decís de mí...
Miles de gracias, porque con cada insulto, burla o bulo demuestra que soy más inteligente que todos vosotros juntos, y mucho más, madura. A demas de que con todo eso me hicistéis abrir los ojos y conocer así, a gente maravillosa que merecen la pena y por los que daría mil y una vez mi vida.
Son la segunda familia que he escogido para mí, me apoyan y no me decepcionan. Serán pocos, pero para mí son mucho, muchísimo.
~Yoli, Triana, Rubén, Sara, Isabel, Ruth, Elena, Mónica, Puerto, Miriam...~
Que ellos sí merecen la pena, cosa que vosotros, no.
Iros a comérsela a vuestra madre y dejadme un paz un ratejo :3
Etiquetas:
Tropezando con la misma piedra.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)








.jpg)


