viernes, 12 de octubre de 2012


 'Mis pesadillas suelen ser sobre  

perderte, así que se me pasa 

cuando me doy cuenta de que estás 

a mi lado.'



Peeta Mellark.
 

Y volver a sonreír otra vez.

    Te necesitaba, no sabes cuanto. Y has vuelto. Todavía no me lo creo, espero cada segundo que pasa con ansiedad, pensando que vas a volver a desaparecer. No lo haces; no lo hagas. Echaba de menos hablar contigo, sonreír como una idiota y poder escuchar nuestra música sin tener que llorar. Notar como el corazón vuelve a latir con fuerza después de una semana paralizado. Poder respirar completamente sin punzadas dolorosa. Sonreír. Sonreír hasta que me duela la mandíbula. Y desear besarte como nunca lo he echo.
     No puedo negar lo mucho que te quiero. Así por favor, no te vuelvas a ir.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las heridas que no se ven son las más profundas.

    Un cigarrilo tras otro. Como una locomotora. El humo alivia el dolor. Una calada sigue a otra. Aspira el dulce olor del humo, se lo traga y lo expulsa con la boca formando una 'O' casi perfecta. Es lo único perfecto de la estancia. Pasa la vista cansada por la sala; botellas de vodka, cigarrillos fumados hasta casi gastar el filtro, alguna que otra raya de cocaína esparcida por la mesita de centro del salón. El caos domina la sala. Un caos que ella misma creaba y que creía controlar.
    Pero, como todo, al final es el caos el que te controla a ti.
    Intentamos controlar nuestra vida sin casi darnos cuentas de que siempre suele ser al revés, ella todavía no lo sabe, se niega a aceptar que ha perdido el control. De nada le sirven las resacas después de las juergas. Ni los vómitos de tanto alcohol como bebe. El ardor en la garganta, producto de todo el alcohol expulsado no la ayuda a recapacitar sobre su vida. Al fin y al cabo ¿de qué sirve? La vida... La pintan tan bonita a veces... ¿Ahora es el momento de decir que pase lo que pase, sigue viviendo? Pues no, hoy no está para pensar en lo bonito de la vida. Justamente por eso se corre esas juergas. Ella no quiere vivir, solo perder el tiempo, hasta que llegue un día en el que todo acabe.

    Mientras tanto seguirá ahí, bebiendo, fumando y esnifando cocaína. Las únicas cosas que la hacen olvidar, verdaderamente, todo el dolor que siente.



miércoles, 3 de octubre de 2012

Podría contar mi vida uniendo casualidades.

   Me hallo aquí, escribiendo después de muchas semanas. No sé qué decir, casi he perdido la práctica. Pero me intentaré lanzar, por poco que salga.

   'Y hace ya un mes desde que empezó todo. El principio del cuento, como dicen algunos. Una historia que no se sabe si tendrá final feliz o no tendrá final. Me da igual, sinceramente. Lo que no me da igual es esa sensación de profunda ingravidez que me rodea cuando hablo contigo. Que el tiempo no funcione con los términos establecidos. Que sea capaz de recordar todo lo que hablamos, pero incapaz de recordar las respuesta de un examen. 
    Esa sensación de que mis pulmones cogen oxígeno completo sólo cuando tú estás presente. Bonito. Precioso. Romántico. Pero a la vez, desconocido. ¿Enamorada? Tal vez, no lo sé, creo que sí. No tengo claro muy bien el término, tampoco es que tenga mucha experiencia con estas cosas. Solo sé que te quiero y más de lo que pensé que se podría querer a alguien. No, no habla una tonta adolescente enamorada a la que se le pasará el atontamiento después de dos semanas de relación. No. Tampoco hablo por hablar, para llenar un blog con tonterías de enamorada. Hablo con razón y porque, sinceramente, siento esto demasiado intenso para mi gusto.
     No, no me quejo. De hecho, me gusta la sensación de poder estar feliz cuando todo lo dabas por perdido. Es simplemente que no sé muy bien como encajar este golpe así por las buenas. Amor. Esa palabra que abarca tanto para unos y tan poco para otros. 
     No quiero comerme mucho la cabeza, pero irremediablemente lo hago. La inseguridad parece la nueva orden del día.
     
     Y no sé qué pasará. No sé si esto tendrá un buen final, solo sé que pase lo que pase intentaré que no duela demasiado. Mientras tanto, intentaré vivir lo más intensamente que pueda. Sonreiré cuando sea necesario y lloraré cuando la situación lo requiera'.

 

domingo, 16 de septiembre de 2012

 
   -Buenos días, princesa ¿soñaste con lo más bonito del universo?
   +Todavía no he tenido ocasión de conocerlo.
   -¿No? Pues te diré un secreto, la cosa más bonita del mundo... eres tú.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Darkness.


  Vuelve a ser de noche. La oscuridad es demasiado aplastante en estos momentos. Sinceramente... no sé qué esperar de esta noche. Dudo que haya algo especial. No va a venir mi hada madrina con un traje estupendo, listo para ponérmelo e ir al baile para luego tener que correr a las doce, dado que se me acaba el hechizo. Cansa. Cansa ir de princesita. De doña perfecta. Esperando al príncipe azul que te hará feliz y comer perdiz. En el fondo, aunque lo neguemos, todas esperamos al príncipe de sus sueños. Poder perder el zapato de cristal. Junto con todo lo demás. Y que él te lo devuelva con un beso incluido.
   
   Pero hoy... hoy no voy a dejar que otros escriban el cuento de mi vida. Yo, imprefecta. Yo, caprichosa. Yo, soñadora. Dejaré atrás todos los mitos y toda la fantasía por la cual sufrimos. Hoy, directamente, seré yo quien decida qué me va a pasar, con quién y cómo. Y si el destino intenta arrebatarme el cuaderno en el cual estoy escribiendo mi propia historia, se lo arrebataré con mucha satisfacción. Porque a lo que no estoy dispuesta ya, es de ver como otros deciden por mí.

    Y si me llevo más palos de los acostumbrado, será porque yo lo haya decido. Y a nadie más que a mí le tiene que importar.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Little promise.

   Prométeme que no te vas a ir como un cometa. Que me vas a pintar sonrisas en los peores momentos. Que solo seré yo la dueña de tu corazón. Que todas y cada una de tus sonrisas sean mías. Tus labios... que solo prueben los míos. Que si tienes que ver a alguien al despertar, esa sea yo. Pequeñas promesas que espero que cumplas. Promesas que para mí quizá sean tan importantes como la vida misma. Bésame, sonríeme y no me dejes nunca. Dale la espalda a todo lo que no sea relacionado con nosotros. Olvídate de esas palabras huecas de los demás. Hoy nos toca a nosotros sonreír como nunca. Llorar como nunca. Besar como nunca. Dormir juntos como nunca. Nunca. Palabra que finaliza el "siempre". Pero para nosotros, no hay siempre. Sino un "felices y comieron perdices".