miércoles, 6 de junio de 2012

Vamos a portarnos mal, a cometer delitos, vamos a comernos a caperucita con los tres cerditos.

      Esta noche mando yo, no voy a dejar que te escapes de mis ganas de besarte ni si quiera de las de hacerte el amor. No habrá reglas, solo una, que me cuando te despiertes te vayas y me dejes sola con mis cosas y la simple, no hay que enamorarse esta noche. Que solo se reduzca a una cosa. Sexo, sexo y más sexo. 

Debemos medir bien las palabras y las caricias, no sea que se nos vaya de las manos. Miradas que no tienen que significar nada más que una simple amistad... 
Me estiraré como una niña pequeña para alcanzar la manzana que me haga caer en la tentación, pero morderé con más ganas que nadie, porque quiero cometer todos los pecados antes de morir.



martes, 5 de junio de 2012

#6.


    A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

  Mi vida se centra en millones de ellos. Y fue al conocerte cuando básicamente más quedé marcada, ¿te lo puedes creer? Nadie es capaz de imaginarse a la Raquel que está detrás de esas tonterías, seriedades y cegera provocada de tanto leer, enamorada. 
Porque si hay algo seguro en este mundo, es que lo mío no es obsesión, ni si quiera un simple "me gustas" es algo más. Doy gracias por darme cuenta antes de tiempo,antes de que puedas usar ese arma contra mí, algo que permitiría en grado sumo.

  Me da igual todo lo demás, solo quiero despertar, despertar cada mañana, mientras haces dibujos en mi espalda y que me digas las veces que haga falta lo sexy que voy hoy para caer rendida y hacerte el amor hasta el día siguiente.
En fin, tonterías de aquí la escritora.

lunes, 4 de junio de 2012

-¿No estás cansado de luchar?

+De lo que estoy cansado es de intentar aplastarte y que tú lo hagas mejor que yo.
-Es para demostrarte que todavía tienes que esforzarte más.
+¿Y qué pasará cuando te gane?
-Me tocará esformarme a mí hasta que te gane de nuevo.
+¿Todo los días así?
-De eso va la guerra, y, desgraciadamente, es todos los días, mientras que nosotros podemos parar cuando queramos.
+¿Y ellos no?
-No, porque el hombre es codicioso por naturaleza. Pueden parar, pero no quieren, solo ven el dinero y las mujeres. No importa nada más.

Llorar no sirve de mucho, él ya no te quiere.


Y si no lo sabe valorar, es su culpa, no te arrastres porque no se me lo merece. 
Pása de él a partir de ahora solo te tiene que preocupar vivir tu vida y ser feliz. Nada de hombres que te sujeten y de los que tengas que depender.

sábado, 2 de junio de 2012

Lentamente me va matando.

   Qué difícil es... Intentar parecer tranquila, cuando lo único que quieres es llorar. Fingir no darle importancia al asunto que tanto te duele. Creer que puedes distraer a la mente, aunque lo más simple te recuerpa lo sucedido. Engañarte a ti misma, tratando de pensar que aunque te mueres por dentro, ha sido lo mejor que te ha pasado. Ocultar tantas palabras, tantas lágrimas, tantos recuerdos, y vaciarlos sin poder evitarlo en el corazón. Causando que este colapse de dolor, hasta el extremo en que ya no sabes lo que quieres, ya no sabes ni que esperas. Simplemente comienzas a sentir un vacio intenso, que irónicamente solo esa persona que ha sido la causante de  tus lágrimas, es la única capaz de llenarte.


viernes, 1 de junio de 2012

#2.

   Ella tiene los ojos de la inocencia, la cara de un ángel, la personalidad de una soñadora y una sonrisa que esconde más dolor del que podrías imaginarte..

Un chute de felicidad.

   En esos días en los que estoy triste, en los que lo único que quizá quiero hacer es morirme del asco. Cuando estoy nerviosa, cuando lloro... siempre estás ahí, apoyándome en todo momento. Casi no esperaba que me sonrieses en esos momentos y me dijeses que tirase a delante, que tal y que cual. 
  Sabes de sobra el problema que tengo, el de no poder confiar en la gente. Pero igualmente, cada día me intentas hacer comprender que no es tan malo como yo creo.


   Sonrisas que no se sacan a la primera, pero sí a la segunda. Gestos que lo dicen todo. Apoyos que necesito aunque lo niegue, pero que al fin y al cabo, siempre son bien recibidos.
En pocos sitios me he sentido yo así de querida, y en el fondo creo que me merecía sonreír un poco. Hoy lo has conseguido, me has hecho reír hasta que me dolían las costillas.
Así que gracias, de verdad.