Si no el libro entero.
martes, 8 de mayo de 2012
Los minutos se entremezclan con las horas.
¿No os ha pasado alguna vez que tienes algo importante que hacer y que las horas pasan muy lentamente?
Eso me ha pasado a mí hoy, el día es eterno, parece que no va a acabar nunca. Estos días me sacan de quicio y mi lado más depresivo, me siento como en una cárcel, dónde no puedo salir para nada, confinada en vida sin razón aparente.
Algo me está rondando la cabeza, no sé que es y me da que no quiero saberlo. Es tan frustante...
En el fondo quiero saberlo, pero si lo llego a descubrir puede que desee no haberlo descubirto. La claustofobia me está llevando a la locura, y aunque puede llegar a ser interesante no me parece que el lugar más apropiado para perder la cabeza sea en clase.
No tengo ni la más remota idea de qué está pasando, es como si estuviera perdiendo algo esencial de mí.
Y eso me asusta.
lunes, 7 de mayo de 2012
Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra.
Cuando miro hacia atrás veo lo mucho que ha cambiado la forma de ver el mundo e incluso, de comprenderlo. Los niños y las niñas no son como antes.
Cuando nuestra única preocupación era portarnos bien por si los Reyes Magos nos traían carbón, donde jugar con Mickey Mouse era una buena forma de pasar la tarde para luego ir al parque con tus amigos y poder jugar al fútbol, a las cocinitas y demás.
Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra.
No estoy diciendo ninguna tontería, tengo casi toda la razón del mundo. Fijaos en las juventudes de ahora, solo se preocupan por beber, salir y tener muchos novios, no lo sé, no me parece lo más adecuado. ¿Fumar a los 10 años? Cáncer a los 20, lo veo claro. No, no estoy exagerando, ahora hay niños pequeños que en vez de pensar en jugar o en cualquier cosa, piensan en fiesta, salir, beber, el rollo de siempre.
Porque con la infancia no se juega, es tu compañera, la que decide cómo serás en un futuro, puede que incluso eliga si eres de letras o de ciencias.
Así que no, no me parece bien que esto sea lo que se espera de nosotros en un futuro, no me gusta que se nos tome por palurdos, que somos el futuro y lo estamos malgastando.
Que aunque ahora nos parezca que somos jóvenes eternamente, no hay eternidad que valga me puedo equivocar la pena, porque todo llega a su final. La vida no es una excepcion, y al igual que la empiezas, la cabas, solo tú puedes llegar a acortar o a alargar ese tiempo, y créedme, si seguimos siendo como somos ahora, dejando tan pronto la infancia para mantenernos en la adolescencia lo máximo posible, puedes incluso acortarla.
domingo, 6 de mayo de 2012
Un lugar donde soñar.
¡Corre, cierra los ojos y pide un deseo! No un deseo cualquiera, no, un deseo donde tú puedas ser el protagonista de tu propio cuento.
No un cuento cualquiera, no, un cuento donde todo el mundo pueda tener un final feliz.
Pero no, tampoco tiene que ser un final feliz cualquiera. Tiene que ser especial, donde al soplar el polvo de hadas mágico todo se pueda hacer realidad...
¡Bleh! ¿A quién quiero engañar? No hay cuentos de hadas, no hay finales felices, no hay historias donde el amor lo puede todo. ¡No hay nada!
Solo hay gente que cree que ha encontrado un lugar precioso, donde puede tener todo lo que quiera y más. Mentira todo, se equivocan más que una pistola de feria.
No hay final feliz ni historia que le parezca, ni si quiera sé si de verdad esto se puede llamar historia.
Bueno, algo en lo que estoy de acuerdo es que cada persona tiene una historia, una historia que moldea a su antojo, pero ya no sé si de verdad pasan esas cosas que se cuentan en las películas de por la tarde. No sé si lo que quiero yo es vivir una amor de verano, de invierno o de la madre que lo parió.
No quiero nada, punto.
Quizá un lugar donde soñar cosas bonitas, como dirían, pero ni eso. No creo merecerlo... Y si lo merezco, será por mis fallos, no por mis aciertos.
Así que... ahora mismo, tal y como estoy, me da igual acertar, fallar o lo que tenga que ocurrir. Quiero evadirme en un lugar donde los sueños, como en Nunca Jamás, se puedan cumplir.
Y no sé que haría yo sin esas sonrisas que me sacas cuando menos lo espero.
Es una de las personas que consigue que yo sonría cuando quizá lo que más quiero hacer es llorar. Creo que ese es su don natural, ese que todos tenemos, el de hacer creer a una persona que pudes.
A veces puede llegar a dudar de su comprensión del mundo, es algo lógico y normal en todos los adolescentes, pero me llena de orgullo que a una de las personas a las que pide consejos sea yo.
Y aunque no se crea todo lo que la digo, tipo de que es perfecta sé que en el fondo tiene que saberlo.
Espero, más bien deseo que esta entrada la obligue a abrir los ojos y vea lo maravillosa e importante que es para mí. Que es mi piña rosa y que sin ella creo que yo moriría.
Que ella permite que la despierta a deshoras para llorarla mis penas y también se aplica en el caso contrario.
En fin, enana mía, que espero con toda mi alma que esta entrada de guste y que veas lo maravillosa e importante que eres para mí.
Te quiero.
sábado, 5 de mayo de 2012
No puedo pedirte palabras de amor.
No puedo pedirte que me des amor, aunque sea lo que más necesite en este momento, no sé que pedirte, no sé que expresar, no sé ni qué quiero.¿Un cohete espacial? Ni eso me hace ilusión ya.
Es como si una llama se hubiera apagado y es imposible hacerla prender.
Me siento prisionera en mi propia cárcel, una creada por mí, para ser indiferente a todo y a todos. No podré aguantar mucho...
Y creo que al no poder, dejaré de poder fingir indiferencia ante ti.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Una semana.
Ese es exactamente el tiempo que hace que no te veo, personalmente, claro. Me llamas sí, pero no es igual... no después de todo el daño que nos has hecho.
Quieres comprarme con regalos, 15 años de amor no se compran así como así. Son demasiadas cosas las que me has hecho. ¿Cuántas veces te pedí jugar un rato conmigo? ¿Cuántas veces lo negaste con un gruñido?
¿Cuántas veces tuve que ver como jugabas con los demás y no conmigo?
Son muchas cosas y ahora lo que necesito es ayuda para superar otro mal trago que nos has hecho pasar. Lo siento pero no creo poder quererte como debería, no confío en ti, ni en tus promesas tontas.
No quiero estar contigo, no sé, no me parece lo correcto, no después de esto.
Estoy cansada de gritar, de decirte que te comportes como deberías. Es mejor decirselo a la pared, por lo menos te mira.
No me pidas lo que no puedo darte ahora mismo, simplemente, déjame en paz, por lo menos un tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






