domingo, 24 de junio de 2012

Enamorarse, algo bueno que tiene la vida. O eso dicen.

  Vino. Alzó la mirada, la vio. Sonrió. Se acercó a ella. La abraza, la besa. Hacen el amor toda la noche. Cuando acaba se va, susurrando antes de salir esa frase fatal: "No te enamores de mí"
Es en ese momento cuando ella se da cuenta de que ya es tarde. De que está enamorada. Mucho.
La perdición tenía nombre y apellidos. El de él.

sábado, 23 de junio de 2012

Metáforas de la vida.

  "Es el momento", lo notaba en cada uno de los poros de la piel. La cazadora de cuero, pequeña ya de tantos años, le quedaba ajustada en la zona de la espalda. Pero le servía, todavía le servía. 
Fue en ese momento cuando la vio llegar. Su corazón se comportó de forma extraña. Nunca antes había pasado algo así. Notó un sabor amargo en la boca. Luego, lentamente, se dulcificó. El corazón, ese corazón que tanto había hecho palpitar a las muchachas de medio instituto, empezó a latir con fuerza. Ritmico. Constante. Y lo peor de todo. Enamorado.
Reconoce que fue ahí donde entendió inmediatamente la metáfora de las mariposas en el estómago. Pero aunque él no lo sabe. No sabe que esa chica, esa chica pequeña con los ojos verdes es su perdición.

jueves, 21 de junio de 2012

   Ahora es cuando comprendió la magnitud del asunto. Ella no era nada sin él, pero eso a él no le importaba. Solo buscaba polvos fáciles.


    Y es en ese momento, cuando sus miradas se cruzaron que supieron que lo suyo iba a ser más que una simple historia de amor.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pensamientos un poco incoherentes.

   Y ahora es cuando me pongo a reflexionar debidamente todo lo que está pasando por este asqueroso mundo en el que me veo obligada a vivir.
Ahora es cuando me encuentro con esas sorpresas que llaman alegrías y penas. Dado que de esto se compone todo. Puedo llegar a comprender por qué la gente se comporta así de vez en cuando. Lo que no comprendo muchas veces es, quizás, mi comportamiento con la gente en general.
Se podría decir, que tengo miedo de ellos.

Y lo tengo.

   Tengo miedo de que me traicionen, estoy cansada de eso. Siempre que hablo con alguien sobre la vida en general espero una preciosa puñalada trapera por su parte. Cada vez que les veo preguntándome que qué tal estoy, pienso que es para cotillear sobre mi vida. Sé que no debería de sentirme tan "importante" pero hay cosas que dan mucho coraje, y ser el centro de atención para algo malo, lo es.
Así que cuando me preguntan, respondo con evasivas.

   Y aunque sé muchas cosas hay una que no. Y es que ni yo misma me conozco, no me comprendo, en algunas ocasiones sí, pero en otras no, es como una espina clavada. Quizá por eso desconfíe tanto de la gente, porque ni yo misma sé de lo que puedo llegar a ser capaz cada vez que me enfrento a una nueva situación.

Solo me queda intentar comprenderme cada día un poco más y así, quizás, no desconfiar tanto como hago. Para eso tengo que cerrar los ojos, soplar y ver como las pelusas del diente de león que tengo en mi mano salen volando. Señal de algo que empieza, pero que no llegará hasta que toque.


martes, 19 de junio de 2012

Dulce niña de papá.

   Duerme, no pienses en las cosas malas que tiene la vida. No a la hora de dormir. No para una niña tan pequeña.
El mundo de los sueños es propio, nadie puede entrar. Allí te refugias, puedes sonreír sin tener que forzarlo. Tu risa lo impregna todo; dulce, risueña. Una sonrisa capaz de hacer florecer los agrestes campos después de un seco invierno.

   No hay monstruos, ni peligros. Así que bailas por allí al son de las mariposas, con su dulce vuelo. Vuelves a reír y tu risa hace brillar de nuevo los campos. El viento hace acto de presencia, añade cierta nota disonante, pero es melodiosa y agradable, todo a la vez.

   Un sueño feliz, divertido, inocente.
   
    Pero un sueño, al fin y al cabo.

    Lo peor es verla despertar de ese mundo sin peligros y cerla afrontar con decisión el mundo real. No poder protegerla de todos los peligros, consolarla cuando la pasa algo malo. Duele ver xomo una niña pequeña es culpa de eso, de ver lo mal que está la vida. Que tenga que sufrir por los problemas de las personas mayores, que salen impunes.


 


   Pero es lo que toca.

lunes, 18 de junio de 2012

Yo soy de ese tipo de chica.

   Sí, lo reconozco ¿Para qué negarlo?
  Soy del tipo de chica que se amarga con sus problemas, pero que prefiere morir a ver como la gente que quiere sufre. Se traga sus problemas y los llora en la cama, a altas horas de la noche, sin la menor compañía. Sola, siempre sola.
También del tipo de chica que tiene miedo a las tormentas y se pasa toda la noche abrazada a un osito de peluche hasta que los truenos y las malas experiencias acaban. No lucha, no gana, no pierde.



Solo mira indiferente el vacío.

  Tiene aptitud pasota, pero en el fondo le importa demasiado lo que la gente piense de ella.
La que te niega un beso, pero que si insistes te da no solo uno, millones. 
La chica eternamente enamorada de la lectura, al igual que de tu sonrisa.
El eterno tipo de chica que solo mira sus defectos, pero que no es capaz de cambiarlos. 
Esa chica que intenta luchar por los derechos de los demás siempre que puede, que se agobia con los exámenes, que teme a las arañas, la sangre y todo tipo de cosas sangrientas. Aunque luego es capaz de verse millones de películas de miedo y salir tan ancha.

  Y sobre todo... soy del tipo de chica que sigue creyendo en la magia y espera su carta de Hogwarts.
                                                        

                                              Soy de ese tipo de chica.